
Uno de los desafíos más importantes de una repostera es satisfacer el deseo de los clientes, aunque en realidad, más que el deseo, es la imagen mental que el cliente tiene de lo que quiere ver a la hora de realizar su festejo o agasajo.
Y es justamente en esos momentos en los que la tarea de la repostera tiene el espacio suficiente para volverse artística.
Así pasó en el caso de Micaela, que al cumplir sus 6 añitos, le pidió a su mamá que quería la “Torta de Barbie Bailarina” para compartir durante la mañana y la “Torta de Cenicienta” para agasajar a sus amiguitas durante la tarde.
Bajo la falda de cada una de las muñecas se esconde un rico relleno de dulce de leche y durazno en una, y de dulce de leche y merenguitos en la otra.
Todos los chicos querían sacarse una foto con la torta (especialmente las nenas) y claro… con la cumpleañera.



